EL PLAN (parte2)

martes, 15 de julio de 2008

 


BELLA P.O.V:

Sentí los pasos de Edward acercarse. Me estremecí seguramente había visto toda la escena de mi estúpido dolor. Agaché la mirada en un intento de ocultar las lágrimas que seguían cayendo por mi mejilla. Noté como Andrew me rozó uno de mis hombros con la mano.- Disculpa Andrew ¿Serías tan amable de dejarme a solas con Bella? Creo que debo aclarar algo con ella.- Edward tenía un tono cortés pero a la vez triste. Andrew se levantó y me besó en la mejilla. Se tomaba demasiadas confianzas pero aún así agradecía, no sabía cuánto, ese gesto; necesitaba un poco de consuelo en esos momentos. – Gracias- La voz de terciopelo sonó en mi mente. Sentí los pasos de Andrew alejarse. – Bella, no llores. Me partes cada pedazo de mi ser. No soporto que sufras por mi culpa. Puedo llegar a volverme loco de solo pensar que te hago daño.- El podía llegar a volverse loco, pero yo ya lo estaba. Los celos, la tristeza, el sentimiento de inferioridad frente a la despampánate Tanya; cada uno de esos sentimientos ahora mismo corrían libremente por mi ser. Noté la mano de Edward en mi hombro opuesto a su dirección, me aprisionó contra su cuerpo. Yo seguía sin decir palabra.- Por favor Bella no dudes jamás que te amo.- En ese momento no soportaba oír eso de su boca me sentía engañada, algo dentro de mí odiaba cada palabra que salía de su boca. Aún así lo amaba, no podía evitar amarlo. Me sequé las lágrimas, alcé el rostro y sonreí. – No te preocupes. Estoy bien. Pero ahora que ha pasado todo me gustaría irme a mi casa, si tardo mucho más mi padre se preocupará.- Edward arrugó los labios.- Bella, créeme … no ha ocurrido absolutamente nada…- No se imaginaba cuanto deseaba creerle, cuanto deseaba que en mi cuerpo no se viviera esta angustia.- He de llamar a Eric- puntualicé. No quería seguir allí.- Creo que ya está aquí.- Dijo Edward señalando hacía el bosque. Miré. Mis pupilas se dilataron. Había dos sombras enormes enfrente de un árbol. Las reconocí al instante. Una alegría me invadió.¡ Jacob Black había salido de su casa después de un mes!. Había aparecido, como siempre, cuando más lo necesitaba. Mi sol había vuelto para iluminar mi tristeza. Volteé a mirar a Edward. Vi su mirada de tristeza. Tuve impulsos de correr hacía mi primo, pero esperé. Le besé en la frente. Vi como cerraba los ojos. Los abrió lentamente.- Bella…- Le sellé los labios con un beso.- Debo irme. Charlie estará preocupado. – Edward volvió a besarme.-¿Te espero en tu habitación? – dijo inseguro. Tenía que aparentar que le creía y que no estaba enfadada. No quería causarle ningún mal estar. Pero también quería pasar un tiempo con Jacob, ahora que por fin había salido de su escondite. - ¡Claro! ¡Quizá tarde un rato en subir a mi cuarto, pero espérame allí!- dibujó una sonrisa de tristeza. Me agarró por la cintura y volvió a rozar sus fríos labios con los míos.

Me dirigí hacía donde se encontraban los licántropos, dejando a mi novio atrás.- ¿Estás bien, Primita?- Eric era muy atento. Parecía mi hermano mayor. - ¡Sí, tranquilo! ¡Estoy perfectamente!- fingí una sonrisa. Me lancé a los brazos de Jacob- ¡Has salido! – sentí su risa. De nuevo la negrura a su lado se volvió reluciente. – Bueno, ha sido idea de mi padre.- Me sorprendí.- ¿Y desde cuando obedeces a Billy?- dije divertida.- Bueno, la verdad es que fui a tu casa…- Empecemos a caminar en dirección al coche de mi primo. Estaba desconcertada.- ¿A mi casa? ¿Para qué?- Jacob había jurado no ver a nada ni a nadie que le recordara a mi prima.- Bueno mi padre me abrió los ojos. Me dijo que seguramente tú o Charlie, tendríais el número de los Shuno.- ¿Había llamado a Alex? ¿Qué habría pasado si Marcus respondía en el teléfono?-Y al idiota de tu amigo, Bella, no se le ocurre otra cosa que querer ir a España. – Llegamos al coche de Eric.- ¡Estás Loco! ¿Quieres que te maten?- Me estremecí. La visión de mi tío y Jacob luchando me horrorizaba. Entremos en el coche. Mientras nos alejábamos las imágenes de Tanya y Edward se pasaban por mi mente como agujas punzantes pinchándome con dureza en el corazón.

ANDREW P.O.V:

Me sorprendió la reacción de Edward. Siempre tan perfecto. ¿No cometía ningún error? ¿Carecía del sentimiento de enfado? Moría de ganas por entablar pelea con él. Pero aún así me alejé. Me era conveniente que Bella viera mi lado maduro y responsable.

Llevaba un rato observando cada movimiento de la pareja. Bella intentaba disimular cada rasgo de tristeza en su rostro. Y yo disfrutaba, sumamente, viendo como Edward se atormentaba ante la posibilidad de hacer, de cualquier modo, daño a la humana, a Bella.

Una fuerte olor repugnante invadió mis fosas nasales. Observe al fondo dos sobras altísimas. Ese olor no me era muy familiar, pero sabía exactamente de qué se trataba. Por no mencionar que hacía unos segundos había aparecido uno en casa de los Cullen. Los licántropos esperaban pacientes. Bella se levantó y se dirigió hacia ellos. No sin antes besar a Edward. No podía creer como no le había montado un numerito de novia despechada. Bella sin duda, no era como las demás humanas. Pude reconocer al licántropo que anteriormente había llevado a Bella hasta el aquelarre vampiro. Pero para mi asombro Bella abrazó al segundo licántropo, de estatura increíblemente grande. A medida que se alejaban me preguntaba qué tan especial era Bella Swan, y lo más importante, ¿Por qué a su lado algo en mi se despertaba?

Tanya se colocó a mi lado.- Conseguiré a Edward, cueste lo que me cueste- Reí.- ¿Y qué? ¿A ti también te ha engatusado esa estúpida humana?- Me enfurecí al escuchar el insulto pero me controlé. – Tranquilízate , Tanya. Te ayudaré con Edward y Bella. No te preocupes, sigo de tu lado. – Una sonrisa maligna se dibujó en el rostro de mi compañera. - ¿Pretendes matarla?- Reí a carcajada limpia.- ¡El día en el que quiera poner fin a mi inmortalidad quizá!- Tanya puso cara de no entender en absoluto nada de lo decía. – Los Vulturis la quieren con vida … al menos … pretenden que siga moviéndose.- Tanya por fin lo entendió- ¿Entonces que te traes entre manos?- Me limité a sonreís.- Muy pronto lo descubrirás querida diabla. Todo a su debido tiempo.

EDWARD P.O.V:

Me sentía destrozado. Por mi estupidez de querer consolar a Tanya, Bella pensaba cosas que no era, y lo peor de todo, estaba haciendo sufrir a la persona que más amaba en el mundo. En verdad era un auténtico monstruo. Me adentré en el bosque. Tal y como le prometí estaría esperando en su habitación. Tenía que convencerla que ella era mi alma mi eternidad, todo lo que me mantenía en pie. No podía permitir ni por un segundo que ella dudara de mi amor.

Me encontraba totalmente destrozado. Necesitaba volver a abrazarla, tenerla a mi lado, darle la seguridad que ella necesitaba.

Llegué a casa de los Swan. En su interior pude presentir los pensamientos de Charlie, de Eric, y para mi sorpresa, a pesar de haberlo visto ene l bosque, los de Jacob. Jacob y yo en esos momentos nos sentíamos bastante igual. Los dos estábamos perdiendo poco a poco a nuestras razones de existir. Escalé hasta llegar a la ventana y me senté pensativo en la cama de Bella. Agarré uno de sus cojines. Olían al hermoso perfume de su esencia.

(Idea original de Stephanie Meyer// Idea del Fic: Ann, Vero y Ale)